Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.
Los samaritanos creían firmemente que a Dios se debía adorar en el monte, ya que tenían grandes ejemplos de sus antepasados, quienes eran testigos que Dios se había hecho presente en Montes, como fue el caso de Moisés cuando Dios le hizo entrega de los diez mandamientos.

Pero los Judíos creían firmemente que a Dios se debía adorar en Jerusalén, en el templo, ya que se había construido especialmente para Él como se lo mando a David y a su hijo Salomón.

Pero el señor le da una respuesta que derrumbó todos los argumentos ideológicos que habían sobre la verdadera esencia de la adoración, le dice “Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre” y más adelante le dice “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad”. En otras palabras lo que el Señor Jesús quiso decirle fue: llegará el momento cuando los verdaderos adoradores no le darán tanta importancia a la forma, dónde no importará el lugar donde se adora, sino que su objetivo sera rendir una adoración real a Dios.

Salmo 51:17
17 Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.

En este salmo David expresa exactamente las dos características que el Señor Jesús dijo acerca de la verdadera adoración, “ESPÍRITU QUEBRANTADO” y “CORAZÓN CONTRICTO Y HUMILLADO”

Asi que teniendo en cuenta esto podemos decir que la adoración que Dios espera de nosotros es una adoración en “ESPÍRITU”, es decir en su entorno porque “Dios es espíritu”, así que para ofrecer una adoración en espíritu es necesario que nos despojemos de nuestra naturaleza humana, que dejemos a un lado nuestro problemas, que dejemos a un lado nuestras ocupaciones y le rindamos a Él una adoración en su entorno, pero también espera que sea una adoración en “VERDAD” o como dijo David, con un “CORAZÓN CONTRICTO Y HUMILLADO”, es decir con sinceridad de corazón.

Dios nos ayude para ofrecerle a Él una adoración en Espíritu y en Verdad como el lo merece, Dios te bendiga.