Como ir al Cielo

En primer lugar quisiéramos mostrarle cuales NO SON los caminos para ir al cielo. Ud. NO necesita pertenecer a una iglesia o religión o secta para ir al cielo. Tampoco necesita hacer una serie de buenas obras o cumplir con ciertas ceremonias o ritos religiosos para ir al cielo. Tal vez esto que está leyendo sea algo contrario a su manera de pensar o contrario a lo que Ud. ha escuchado en algún otro lugar. Pero la verdad de la Biblia es esta: “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Juan 14:6.
Esta declaración del Señor Jesucristo vino a sacudir todo el entorno religioso de su tiempo. Jesús afirmó claramente ser el CAMINO para llegar a Dios. Jesús echó abajo toda posible intención humana de buscar la salvación por medio propios, por buenas acciones o por alguna religión. También Jesús declaró lo siguiente: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.” Juan 10:9
Una pregunta que también podría venir a nuestras mentes es: ¿Por qué o de qué necesito ser salvado? Si hablamos de ser salvos, es evidente que existe un peligro de por medio. Y este peligro la Biblia lo llama de varias maneras, por ejemplo, el infierno o la condenación eterna o lago de fuego. ¿Qué dice la Biblia sobre esto? “Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.” Juan 3:17-19 y Apocalipsis 20:11-15 dice: “Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.” Hay mas textos bíblicos que hablan acerca de este tema no tan agradable para muchos, pero permitanos mostrarle también este: “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” Romanos 3:23 Este texto nos hace entender claramente por qué razón estamos condenados, y es por causa del pecado. El pecado es definido por el apóstol Juan de la siguiente manera: “Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.” 1º Juan 3:4 Ud. dirá entonces que todos estamos condenados y nadie podrá en esta condición ir al cielo. Es correcta esa afirmación. No hay un ser humano lo suficientemente bueno como para que se merezca el cielo. Existen muchas personas “buenas” en este mudo, personas que no serian capaces de robar o matar, personas que llevan una vida moralmente intachable y son reconocidos en su entorno, pero la realidad también es que son pecadores. La Biblia afirma contundentemente: “Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda.  No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.” Romanos 3:10-12 también dice: “Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque.” Eclesiastés 7:20.  Nuestros mismos hechos anuncian diariamente que somos pecadores.
El pecado nos separa de Dios. Por esta razón y por la imposibilidad del hombre de alcanzar salvación por medios propios, Dios nos ha dado un recurso para no ser condenados. Lea atentamente el siguiente pasaje bíblico: “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.” Romanos 3:23-28.
El apóstol Pablo es claro al escribir, inspirado por el Espíritu Santo, que es imposible que el hombre pueda salvarse por el cumplimiento de las obras de la ley de Dios. Y la razón es simple, la ley de Dios nos da a conocer el pecado, nos revela el pecado, despierta el pecado. Lea lo que Pablo dice en Romanos 7:7 “¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás.” Ud. tampoco sabrá si la mentira es pecado si no hubiera un ley que diga es que es malo mentir. La ley no fue dada para que nosotros la obedezcamos sino para mostrarnos cuan desobedientes somos. La Palabra de Dios es un espejo donde vemos nuestra realidad espiritual.
Ante esta realidad que el hombre se enfrenta existe una esperanza segura y eterna. Dios ha manifestado su justicia en Jesucristo, un inocente muriendo por los culpables. La justicia de Dios demanda castigo por el pecado. Si cada uno tuviéramos que pagar por nuestros pecados, todos seriamos condenados. Cristo fue nuestro sustituto, cargo sobre sí mismo nuestros pecados y los pago derramando su sangre preciosa para que todo aquel que cree en él y su sacrificio, pueda ser salvo. Ud. tiene una deuda grande con Dios que no puede pagar, pero Jesucristo lo ha pagado. Pero no por eso ya es Ud. salvo. Necesita CREER en Jesucristo y que su sacrificio fue suficiente para pagar por todos sus pecados, por eso decía el texto leído “…la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él.” Pablo usa una palabra que tal vez para Ud. sea extraña: “propiciación”. Esto significa el sacrificio de un sustituto por el pecado. Cristo fue su sustituto. Mi estimado amigo esta es la manifestación clara de la Gracia de Dios. Inmerecidamente Dios nos ofrece la salvación. La Gracia es un favor INMERECIDO que hombre recibe de Dios, que es la salvación. La salvación es un regalo de Dios, no es algo que recibimos por buena conducta o cumplir con ciertos requisitos religiosos. Entienda que Ud. es pecador y por causa del pecado está perdido, que no puede por sí mismo salvarse, por más que crea que es “muy bueno”, Dios dice que Ud. es pecador y está separado de él.  Dios ha provisto un único medio para la salvación, y este medio es Jesucristo.
Arrepiéntase de sus pecados y deposite toda su fe en Jesucristo para recibir esta salvación tan grande. No tiene de qué enorgullecerse delante de Dios, solo necesita un corazón humillado para ofrecerle a Dios para que el pueda limpiarlo y cambiarlo.
El cristianismo no es una religión. No le estamos ofreciendo unirse a un grupo religioso más en este mundo. Al contrario, le presentamos a Jesucristo quien le dará la libertad tanto del pecado como de una religión que engaña y esclaviza al hombre en sus preceptos haciéndole creer que cumpliendo ciertas reglas o normas y siendo parte de ella podrás alcanzar el cielo. Mire que más dice la Biblia acerca de del perdon de Dios y la salvación que le ofrece:
 “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” Romanos 5:8,
“Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” Romanos 6:23,
 “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.” Juan 3:36,
Estimado amigo, no importa cuan pecador Ud. sea o cuan bueno se sienta, necesitas de Jesucristo. Acuda a él con fe, pídale perdón por sus pecados, “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” 1º Juan 1:9,
  “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” Juan 1:11-13 No desperdicie esta oportunidad, hoy es el día de salvación. La promesa del Señor es: “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.” Juan 5:24